50 Sombras de Grey.

—Me parece que sí. ¿Qué te he dicho que haría si volvías a poner los ojos en blanco?

Joder. Se sienta al borde de la cama.

—Ven aquí —me dice en voz baja.

Palidezco. Uf, va en serio. Me siento y lo miro, completamente inmóvil.

—Aún no he firmado —susurro.

—Te he dicho lo que haría. Soy un hombre de palabra. Te voy a dar unos azotes, y luego te voy a follar muy rápido y muy duro. Me parece que al final vamos a necesitar ese condón.

50 Sombras de Grey.

—Ay, Anastasia Steele, ¿me acabas de poner los ojos en blanco?

Mierda.

50 Sombras de Grey.

—No necesito saber más. Entonces no vas a colgarme…

—No, si de verdad no quieres. Puedes pasarlo a la lista de los límites

infranqueables.

—De acuerdo.

—Bueno, ¿crees que podrás obedecerme?