50 Sombras de Grey.
—Me parece que sí. ¿Qué te he dicho que haría si volvías a poner los ojos en blanco?
Joder. Se sienta al borde de la cama.
—Ven aquí —me dice en voz baja.
Palidezco. Uf, va en serio. Me siento y lo miro, completamente inmóvil.
—Aún no he firmado —susurro.
—Te he dicho lo que haría. Soy un hombre de palabra. Te voy a dar unos azotes, y luego te voy a follar muy rápido y muy duro. Me parece que al final vamos a necesitar ese condón.
50 Sombras de Grey.
—No necesito saber más. Entonces no vas a colgarme…
—No, si de verdad no quieres. Puedes pasarlo a la lista de los límites
infranqueables.
—De acuerdo.
—Bueno, ¿crees que podrás obedecerme?

